La experiencia de recitar en una Poetry Slam

Lydia Vicente | Dec. 13, 2018 | Activities |

     El 19 de septiembre de 2018, recité por primera y, de momento, última vez, unos versos que escribí hacía ya unos meses, decidí apuntarme a la “Poetry Slam” que se celebraba por primera vez en Salamanca, en plena calle.

Jamás había recitado a alguien mis poemas, creo que la sensación fue la peor y la mejor del mundo, sobre todo, la mejor del mundo. El público comenzó a sentarse alrededor de lo que sería el escenario y yo, con una cerveza en la mano, empecé a sentir todas las mariposas de la ciudad en mi estómago, por no decir que estaba realmente nerviosa. Para aumentar los nervios, no había un orden predeterminado que, como participante, te permitiese estar preparadx para tu turno, era a sorteo, lo que hizo que cada momento en que la presentadora metía la mano y sacaba un papelito mi corazón fuese a mil por hora.

Cuando, por fin, escuché “Lydia Vicente”, me levanté, me senté en el escenario y empecé a leer desde mi móvil. Pronuncié unas cuantas palabras mal y, entre nosotrxs, podría haberle puesto algo más de emoción, pero sentía como yo me hacía pequeñita y mi voz se hacía enorme y no entendía nada.

En la segunda ronda de poemas, salí mucho más decidida y escogí el poema más desgarrador que había escrito en meses, sabía que podía gustar mucho o que los oyentes no sintieran nada. No me importó. Me volví a sentar, cogí el micrófono y empecé a recitar. Fue en ese mismo momento en que una burbuja comenzó a envolverme, estaba yo conmigo misma y no escuchaba nada ni a nadie, oía el dolor, palpaba y esculpía en el aire cualquier tiempo pasado peor. Y ahora, querría volver a ese instante.

Sin podérmelo imaginar, gané el primer “Poetry Slam”. Desde entonces, cada mes se celebra una y, tal vez parezca absurdo, pero no me he vuelto a presentar. Realmente, no porque haya sido una experiencia negativa, ni mucho menos, simplemente porque para mí, no fue ni es una competición, sino una manera de demostrarme a mí misma el valor de mis palabras.

Antes de irme a dormir ese día, no paré de darle vueltas a las personas que une el arte, el talento, la poesía. Me fascina las distintas maneras de hablar de un mismo tema, de expresarse, de sentir. Me di cuenta de que muchxs no nos consideramos poetas y escribimos por terapia personal con nosotrxs mismxs y que unos versos tristes, unos versos amorosos, unos versos ilusorios pueden tocar en lo más profundo de otras personas sin ni siquiera saberlo y que tu vía de escape puede ser la inspiración de muchxs y el hilo de luz entre la oscuridad de otrxs.

Es por ello que, iniciativas como participar o crear un eTalent en http://www.rookiebox.com, al igual que participar en un micro abierto, pueden ser el punto de inflexión de muchas decisiones y también la manera de abrirse muchas puertas y, las oportunidades hay que saber abrazarlas con fuerza al igual que exprimir cada experiencia en la vida. 

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